Salvemos a los animales mitológicos


Qué es la realidad, a veces no es tan trivial como parece, de hecho es mucho más bonita.



Cuando te paras en un camino y miras, es imposible que veas todo lo que hay, muchas veces no ves nada físico a tú alrededor. Y al recordar, no puedes sino recordarte… te encuentras a ti, con mil detalles, pero a ti.

¿No has sufrido la incomprensión de un interlocutor inquiriendo por un gran detalle que no viste?

“¿Qué hacías mientras aquel pájaro grande y raro volaba para no fijarte en su cola plateada?”

“Estaba volando yo también” podría ser una respuesta apropiada, ¡y cierta!

Normalmente no lo dices, pero sabes que había otros mundos que nadie vio y que tú… viviste.

Hay momentos en los que te dejas llevar, o envolverte, por la experiencia y te centras en lo importante del momento: tú y tus emociones y tus sentimientos y ¡tus pensamientos! ¡cuando estamos felices pensamos! pensamos felices. He escuchado muchas veces "está feliz porque vive sin pensar", quizá esté feliz porque piensa en lo que le hace feliz, sin más, y efectivamente si pensase en lo que le hace infeliz sería infeliz, pero asociamos la realidad a lo triste, "la vida es dura".

No voy a ser yo quién diga que la vida es fácil, pero ese pensar en que solo existe una realidad, nos está matando. este auto-rodearnos de cuchillas que nos evite tocar lo que no esté ya dentro de nuestro circulo, apagar nuestros sentidos, ese perder la pasión, porque la realidad es la realidad y la realidad es dura y lo duro es triste. ¡Tristes del mundo, uníos y conquistareis el mundo!... o lo llenareis de sogas.

Pero volvamos al pájaro, si preguntáramos a todos los que presenciaron esa escena puede que ningún otro diga que la cola era plateada, alguno la vería blanca, otro diría que ni blanco, ni plateado, quizá blanco roto... y quién sabe si alguno la vería hasta negra. Esta es la grandeza de la vida, los puntos de vista de algo que seguramente sea incuestionable, porque ¿cómo discutir de un color? y no hablo de pequeñas diferencias de tonalidad. Yo puedo.

Es entonces cuando llega el que para mí es uno de los grandes males de hoy en día, o el peor utilizado, la tecnología:

"no os preocupéis que le he sacado una foto, un video, el color era tal (no nos engañemos no importa el color) y en wikipedia he visto que no es tan raro y que no pian, sino que graznan (añadir detalles no solicitados es muy importante en estos casos) ... "

Se acabo la magia, esa discusión que podría haber acabado en un nuevo animal mitológico, se quedó simplemente en "la realidad".

Yo digo que todos esos pájaros existieron, no fueron reales, o no se fotografiaron, pero existieron. Desde este texto quiero llamar a la lucha activa en contra del maltrato y exterminio de todos estos animales mitológicos asesinados impunemente en mentes demasiado realistas.

La magia existe. 

La magia existe, pero la tenemos acojonada entre tantos flashes de fotos y selfish.

Yo tengo recuerdos de mi infancia de árboles gigantes, cráteres en el suelo y con el tiempo he vuelto y ahora más bien diría que era un arbusto medianamente alto y un agujero no tan profundo. Es cierto, la realidad suele ganar y no necesita tecnología para imponerse, pero me ha dejado un tiempo valioso en el que la magia hizo su trabajo y me ha permitido navegar por mundos que de otra forma me habría perdido. 

Ahora cuando dices me he encontrado con el árbol gigante de un pueblo perdido, recibes: ¿te refieres a este arbusto que colgó tu madre en facebook? o instagram. O una foto geolocalizada de google. o ... da igual el método, al momento sabes de tu error de apreciación.

Creo en solucionar los conflictos de forma pacífica, pero hay que cortar esta tendencia por ejemplo diciendo:

"cómo lo busques te corto los dedos. Era un árbol, era gigante, mínimo 100 metros, en la plaza pequeña del pueblo y desde la copa he visto una foca en el polo norte bailando reggatone, ¿entendido?"

Sí, no soy tan mayor, siempre he vivido con las fotos y la tecnología, pero al principio había que revelar las fotos, estoy casi seguro de que esto existió y no fantaseo, había un espacio de tiempo que era más fácil inventarte la historia que ir a revelar las fotos, y al final ibas con 20 carretes acumulados que contenían aproximadamente 10 fotografías bastante nítidas las cuales, en el momento de contar tu evento, te habías dejado en casa. Más que una realidad clara, te añadían matices.

No digo no hacer fotos, o vídeo, solo que a veces siento pena, será nostalgia, será que poder reproducir la escena en 3d gracias a fotos independientes me resulta excesivo, aunque aún tengo la esperanza de perder las escenas apropiadas, para que, al contar mi historia actual de viejo, pueda recordar exactamente cuál es la sensación de volar a lomos de un fornido pájaro mitológico.

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